¿Para qué sirve argumentar en la relación cotidiana? Tema clave en el entendimiento y desarrollo humano cultural que antecede a una decisión o acción social, normalmente a través de la expresión verbal. (1)

Para conocer acerca del tema argumentativo, conversamos con el sociólogo Cristián Santibáñez, Coordinador de investigación y Director del Centro de Estudios de la Argumentación y el Razonamiento de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales (UDP), sobre su investigación: “Valor, función y complejidad argumentativa en jóvenes universitarios: el caso en las regiones de Coquimbo y Metropolitana“, lo que lo llevó a publicar posteriormente: «Ecología argumentativa Universitaria”, con el financiamiento Fondecyt.

La importancia de aprender a vivir en la diferencia de opiniones sin la necesidad de dividirnos”, es lo que nos platea el profesor Santibáñez. Por qué nuestra sociedad se comporta frente a un conflicto de manera distinta, buscando una solución rápida al problema y no preocupándose de ver si esa decisión era la mejor solución o la consecuencia de ello, en cambio una cultura madura sabe vivir en un desacuerdo más extendido y eso no significa que el mundo se vaya acabar, agregó.

Es por ello que dentro de la entrevista, el Ph.D. de la Universidad de Houston, menciona que para tener una sociedad madura debe existir una mayor diversificación de especies, “entre más diversidad es mejor”. Esto va de la mano con el nombre del libro, ya que la ecología es un concepto que lo toma prestado desde la biología y esto da entender que en ciertas sociedades deben existir diferentes grupos de especies y es fundamental tener esa diversidad cognitiva.

Al ser consultado sobre la metodología utilizada para desarrollar la investigación, el profesor Santibáñez comenta que primero se aplicó un piloto entre estudiantes de pregrado de universidades privadas y públicas de las regiones de Coquimbo y Metropolitana, y posteriormente una encuesta sobre dos ideas fuerza: valor y función del argumento, y se les preguntó ¿Para qué sirve argumentar?, según el sociólogo las respuestas no fueron las esperadas, por ejemplo: la argumentación no sirve tanto o no estaría en la tarea de entregar soluciones.

“Las respuestas fueron pésimas, porque para mí la argumentación es la competencia lingüística más importante. Para adquirirla no necesariamente debe hacerlo dentro de un aula, sino vivir realidades distintas, la competencia se genera cuando uno se encuentra con distintas experiencias”, señaló el académico de la UDP.

Otro hallazgo importante que arrojó la encuesta, según Santibáñez; es que los estudiantes de mayores ingresos sostuvieron que a través de la argumentación no se manifiestan necesariamente sus creencias sin comunicarlas. Ellos y ellas, las demuestran con actitudes no verbales a través del consumo de marcas, estatus socioeconómico, lugares donde vacacionan, con quien se juntan, etc. En tanto los jóvenes de clase media, en un porcentaje menor, entiende que a través de argumentar pueden manifestar en lo que creen y piensan, respecto del tipo de género:

“Las mujeres son más flexibles por las tareas sociales que se les impone, al tener más contacto con otros seres hace que sean más tolerantes. A diferencia del rol de los nuevos hombres, (ellas) están cumpliendo más tareas de carácter doméstico, pero no se refleja en la argumentación, el hombre entiende la argumentación a través de un marco de dominancia”, explica Santibáñez.

Como respuesta al resultado negativo anterior, ello sería reflejo de una sociedad enferma, el sociólogo plantea que: “somos tendientes al autoengaño, somos una cultura que nos autoengañamos, somos incapaces de crear una sociedad justa, (pero) decimos que somos cooperativos, que somos solidarios”. Lo importante de este estudio, es apuntar a definir si somos una sociedad donde nos importan los otros, luchar por tener las mismas oportunidades, dijo Santibáñez.

La segunda metodología fue a través de entrevistas y en tercer lugar, la técnica del “focus group”. En el caso de las entrevistas, se abordaron consultas semiestructuradas en una pauta de 7 preguntas donde se midió la práctica argumentativa. Se les preguntó ¿Qué piensas tú sobre el bombazo en la Estación del Metro Escuela Militar? Las respuestas tampoco alcanzaron el nivel esperado. Porque según el experto, los entrevistados no lograron focalizar su punto de vista con un valor moral, ejemplo de ello: “fue malo porque toda violencia es mala”.

Por último en los focus group, se aplicaron seis preguntas en 15 universidades de ambas regiones. Uno de los hallazgos interesantes fue la inmediata polarización, cuyos argumentos estaban dados por autoridad de referencia (práctica popular), testimonios personales sobre experiencias inmediatas con incapacidad de análisis y búsqueda de otras fuentes. Esto último, porque los jóvenes no están comprendiendo lo que leen y eso se refleja en las respuestas. “La comprensión lectora es la base de un argumento oral que contenga un hilo conductor y en la (expresión) escrita se necesitan aún más competencias”, agregó el investigador social.

“Somos incapaces de vivir en el conflicto (…) una cultura madura debiera ser capaz de vivir en un desacuerdo más extendido y que eso no signifique la destrucción del mundo, eso requiere de los individuos del grupo, tolerancia, flexibilidad”, o sea, “estar en el desacuerdo hasta que se solucione el problema”, concluye parte del estudio.

Finalmente, el libro “Ecología argumentativa Universitaria”, es un reflejo de la sociedad actual, tiene que ver el cómo somos los chilenos, aunque el autor dice que todavía está en un terreno especulativo, tiene que ver mucho con un país que todavía vive con las consecuencias de la dictadura. “Siempre hemos sido conflictivos”, el político tiene que ser capaz de explicar de mejor forma, por qué el acuerdo político es más importante que el contenido, es decir, hay un valor, un metavalor”, aseguró Cristián Santibáñez.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 3 de junio.