El fin de año propone un cambio de switch entre el periodo cronológico que termina y el comienzo de una nueva etapa. Para revisar el estado de ánimo que vivimos las personas en este ciclo anual, conversamos con el psicólogo clínico y Mg. en Ciencias Sociales, Pablo Gutiérrez, sobre el síndrome del estrés de fin de año y la mejor actitud para el 2017.

Las deudas por las compras de regalos de fin de año estresan más de la cuenta y se alejan muchas veces de la realidad económica de las familias: “entonces las personas comienzan a exigirse por ejemplo, un regalo, un presente, y en muchos casos eso va a endeudarlos, además de la deuda que ya traen, y por lo tanto ya no se siente el placer, el regalo en si mismo, y se olvida lo que es más fundamental que en muchos casos es el vínculo”, dijo Gutiérrez.

La gente cae en banalidades a través de la recompensa inmediata, y para ello se autoexige trabajar más o buscar otras fuentes de ingresos económicos para cancelar esas “recompensas”, pero que muchas veces es “pan para hoy y hambre para mañana”, señala el psicólogo clínico.

Es tiempo de evaluaciones al cerrar el año y donde se miden los logros y fracasos de un periodo laboral o académico. Desde la clínica psicológica se dice que es el momento de subjetivar las acciones que nos han acompañado durante el año. Surgen las vacaciones como una fórmula de escape social de esas acciones estresantes y así desconectarnos de aquello que nos agobia, “qué es lo que en definitiva le pasa a la gente, por ejemplo, con la navidad y el año nuevo, uno de los temas que parece resonar mucho es el tema de la compañía, de la amistad de la familia, de la soledad, en contraparte, si tú te centras en esos temas, en el vínculo, en la calidad de tus vínculos, uno podría decir que calidad había en esa niñita llorando y en ese papá tenso”, agrega Gutiérrez.

Según el experto en psicología clínica, hay que valorar más la relación humana, el descanso, el vinculo y el afecto, lo que se refleja en estudios sociales sobre la felicidad y que muestran nítidamente que el viajar, el vincularse y el conversar tiene un valor importante en la tasa de felicidad de las personas más que el simple hecho del tener, lo que se refleja en algunos países desarrollados que poseen más medios económicos pero no necesariamente son felices.

No es necesario evaluarse todos los 31 de diciembre, es un proceso cotidiano que debe construirse todos los días en las relaciones de pareja, en el trabajo o con los vecinos. Es el lugar común para que los pronósticos y predicciones astrológicas, que sólo poseen factores externos sobre “la vida nueva”, no opaquen el valor que tiene el “tiempo interno” o tiempo subjetivo que vive cada persona a su medida, acota Gutiérrez.

¿Desconectarnos de qué?
Horarios estresantes, tráficos en las grandes ciudades, extrema polución ambiental, climas laborales pocos sanos y también del deber, pero el trabajo y “el estudio funciona como un escape a las inquietudes más subjetivas, lo cual es bueno en términos psicológicos a corto plazo, efectivamente cuando la persona, por ejemplo, está un tanto deprimida, el trabajo puede ser un buen elemento o en el término de un relación de pareja el trabajo es un elemento que permite “tirar para arriba”, pero a mediano y largo plazo si la persona no se cuestiona, no reflexiona, no se mete, no se involucra en su afectividad más genuina, el trabajo puede ser un escapismo, dijo el psicólogo clínico.

Hay que descubrir el momento y el tiempo subjetivo para evaluarnos más allá de la cultura del calendario y “relativizar el valor de la mercancía como muestra de afecto” en nuestras vidas, como un gesto significativo hacia la felicidad plena.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 30 de diciembre.