Qué sabemos acerca de nuestros sentimientos, emociones y el rol de la psicoterapia de la afectividad? Para ello invitamos a Citoyens 102.5 FM, a Pablo Gutiérrez, psicólogo clínico de la Universidad de la Chile, acreditado en psicoterapia, y magíster en Ciencias Sociales, para aclarar dudas respecto de los trastornos mentales que afectan a ciudadanos inmersos en una sociedad competitiva, exitista e impersonal.

“Hay muy alta prevalencia en Chile de trastornos mentales, uno de cada 3 adultos ha tenido algún trastorno durante su vida y el 25 por ciento en el último semestre”, señala nuestro invitado, y donde la psicoterapia permite entender muchos cambios sociales que afectan a nuestra subjetividad, dada las transformaciones estructurales, culturales y psicosociales que nos estresan y que finalmente nos hacen perder el verdadero sentido de la vida.

En lo que respecta a las conductas divergentes que se producen en las negociaciones laborales, por ejemplo, frente a conflictos de intereses entre líderes sociales y representantes de empresas, la psicología social tiene algunas posibles respuestas: “hoy estamos en una crisis de confianza, de credibilidad a todo nivel, la política, y los últimos datos así nos muestran, pero también las instituciones religiosas están en una dificultad de credibilidad y un descenso de credibilidad en la política, en el Estado, en la empresa privada que hace que los individuos se sientan, en cierto modo, comparado con tiempos anteriores, un tanto huérfanos”, dijo Gutiérrez.

Somos una sociedad cada vez más centrada en el éxito, externalizada, más que en el cultivo trascendente de uno mismo. Por ello, el aprendizaje de conocimiento personal es una herramienta necesaria para afrontar una sociedad manifiesta de cultura de la imagen y del consumismo, y que anula la reflexión y el silencio. En la actualidad hay que “pasar la vida trabajando para pagar la deuda, por lo tanto opera como un ‘estresor social’ y tiene el efecto pernicioso de que se tienen las cosas pero se olvidan los vínculos, es decir, el endeudamiento te ‘cosifica’ y el consumismo te ‘cosifica’ y vemos una pobreza en el diálogo en la familia, una pobreza en el diálogo paterno filial, una pobreza en la calidad de los vínculos, en la calidad de las relaciones humanas”, dijo el psicoterapeuta.

En la psicoterapia individual, “tú eres el experto en tu experiencia y el psicólogo el experto en cómo los seres humanos procesan su afectividad y su pensamiento, sus cogniciones (…) el paciente (aporta) con su sabiduría cotidiana, desde su cuerpo, desde sus experiencias inmediatas, desde sus dolores, desde sus experiencias anteriores, desde su padre y madre internos, más mi mirada externa de cómo procesamos, cómo trabajamos cognitivamente, cómo opera la memoria emocional, cómo (trabaja) la psicología para todos los seres humanos por decirlo así, tenemos una ecuación muy buena”, aclara Gutiérrez.

Las personas funcionan interconectados entre lo subjetivo y lo interpersonal, “porque uno es padre para adentro y para afuera, uno es hijo para adentro y para afuera, uno es pareja para adentro para afuera, es psíquico e intersubjetivo”, dijo el experto.

En este sentido, no existe la neutralidad experiencial, por ejemplo, en las terapias de género se llega con paradigmas propios que se van redefiniendo en torno a valores, roles, creencias, y en las terapias integrativas de la afectividad se trabajan los derechos emocionales de cada uno, de la empatía con el otro y los derechos afectivos a la diferencia, al sufrimiento y a estar – simplemente – perdido, sugiere Gutiérrez.

“El tiempo no cura las heridas”. El dolor y el trauma – asevera Gutiérrez – no se alivia ni con medicamentos, ni con refugios religiosos, ni con los pasatiempos deportivos, porque finalmente no logran aliviar el pasado hostil: “la persona sigue enganchada en 15, en 20 años atrás, en su niñez, en su infancia, con su ex pareja”. Lo importante es mirarse en “un espejo que incluya la carne de la emoción y también una explicación de esa emoción, es decir, en un juego dialéctico entre esas dos cosas, porque no basta simplemente llorar, hay que saber llorar y tampoco basta racionalizar la experiencia, hay que llorar”, en un ambiente de afectividad y empatía que monitorea el terapeuta.

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Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 7 de octubre.