Quizás el nombre de Patricia Núñez no sea muy reconocido, pero si decimos “Dedos Verdes”, es posible ubicarla por sus apariciones en redes sociales. Además, en círculos ecológicos recibe la denominación de “Guardadora de Semillas”. Una profesora que en los últimos años se transformó en la voz de quienes luchan por resguardar una parte de la identidad ancestral. Citoyens 102.5 FM conversó con esta guardiana ecoagricultora que tiene como objeto de vida el defender el derecho a sembrar y cultivar semillas.

Hace años atrás Patricia encontró dentro de un mueble algunos granos de diferentes colores. Eran semillas – pero no de cualquier especie – que iniciaron un cambio trascendental en su vida porque al poco tiempo llegaron a la puerta de su casa más y más granos anónimos. Por donde recorriera le regalaban almácigos de diferentes tipos. Esa experiencia le permitió darse cuenta que su rol social había mutado, dando paso en la actualidad a un liderazgo que enfrenta a normativas que pretenden apropiarse del derecho humano a guardar y cultivar semillas naturales.

La Ley de Obtentores de Vegetales, más conocida como ‘Ley Monsanto’, sería un vector certero de la destrucción patrimonial de semilleros. Pero quienes apoyan esta legislación señalan que la intervención genética en alimentos ayuda a la creación de nuevas variedades, la competitividad y la resolución de la hambruna mundial. En cambio, los grupos representados por “Dedos Verdes” manifiestan su descontento ya que afectaría a pequeños agricultores e incentivaría ciertos cultivos transgénicos, e incluso, podrían subir arbitrariamente los precios de las semillas.

La empresa Monsanto-Bayer-Chile es lider en semillas vegetales y segunda en maíz. De todo lo que se produce en nuestro territorio, entre un 15% y un 20% se destina al mercado doméstico en semillas vegetales. En este contexto, esta guardadora de semillas lucha para que los parlamentarios no aprueben el marco regulatorio para cultivar y cosecharlas. Aunque hay que dejar en claro que esta ley no tiene nada que ver con los cultivos transgénicos, sino que apunta al derecho de propiedad intelectual sobre nuevas variedades vegetales.

Esta dirigente ambientalista declara que en la actualidad existen semillas corrientes e híbridas, junto con aclarar que en el mercado interno chileno, las frutas y verduras que “nosotros consumimos no son transgénicas”. En la actualidad, el Estado permite que se produzcan semillas solo para la exportación, por ende, la empresa arrienda las tierras a los agricultores, ya que con estas manipulaciones agrícolas los terrenos mueren al cabo de pocos años de explotación.

Según Patricia Núñez, “tenemos una empresa avalada por el Estado, que trabaja los transgénicos, ocupa una cantidad de químicos que enferman a la gente. Vendemos esas semillas y después compramos los productos procesados”.

La vocera es enfática en señalar su advertencia que exige a los parlamentarios informarse para no aprobar el proyecto TTP (Tratado de Asociación Transpacífico), ya que, de ser oficializado, inmediatamente se autorizaría sin consulta la inclusión y funcionamiento abierto de la ‘Ley Monsanto’: “hemos firmado un tratado sin saber que se está firmando”.

Finalmente, esta ex maestra y actual paladín de las semillas ancestrales dijo que gracias a estos almácigos ha conocido lugares increíbles, aunque como buscadora de justicia siempre ha permanecido del lado de las buenas causas. Además, Núñez argumentó que las semillas tienen un valor trascendental, puesto que adquieren memoria genética en su ADN y eso permite su cultivo por más de una generación. Ellas son la base de nuestro alimento y hay que cuidarlas.

Volver a escuchar la entrevista: viernes 3 de agosto.