La mayoría de los ciudadanos piensa que la sequía se reduce solamente a la falta de agua, sin embargo, nuestro invitado, el geógrafo Nicolás Schneider, junto a su “Fundación Un Alto en el Desierto”, que desde hace 10 años tiene asiento en la región de Coquimbo, piensan que se pueden hacer muchos cambios culturales y educativos con el agua existente.

Una de las acciones emblemáticas de la organización son los “atrapanieblas comuneros”, un invento chileno creado por el profesor Carlos Espinoza en la década de los años 60, consistente en la instalación de una “malla raschel” que durante el día atrapa la humedad ambiental y la transforma en 6 litros de agua por cada metro cuadrado de tela, explicó Schneider.

Respecto al emprendimiento social con la comunidad de Peñablanca, nuestro invitado explica que: “es importante que los proyectos tengan sentido en la gente, primera cosa, lo segundo, que sean útiles, lo tercero, es muy importante tener seguimiento y volver constantemente, muchos de los proyectos que desarrolla el Ministerio de Medio Ambiente, por ejemplo, consultoras, etc, no tienen un seguimiento, no tienen un liderazgo y las comunidades están – ya también – sobre-intervenidas», agregó el profesional.

La falta de agua en muchas localidades se debe – entre otros factores geográficos – que las empresas las ocupan en sus faenas productivas, “nosotros tenemos el código de agua más liberal del mundo y eso hace que una persona que esté al frente de un río no tenga agua, que esa agua tenga una propiedad, eso pasa – la verdad – que solo en Chile y en algunos países más (…) para eso hay que cambiar la Constitución, hay cambiar el código de agua y también hay que cambiar la institucionalidad, y a las personas que están en la institucionalidad”, recalcó Schneider.

En relación a la eficiencia hídrica, el director de la Fundación es enfático en señalar que además de los cambios estructurales a largo plazo, lo que se requiere es tener conciencia que con el agua existente podemos resolver las necesidades actuales, sin embargo, actitudes ciudadanas como las filtraciones de terrenos o el lavado del auto perjudican la relación con el hábitat y colaboran con la crisis de este vital elemento, expresó el geógrafo.

Pero, el problema de la aridez no es solo de las zonas nortinas, hay experiencias científicas que ya manifiestan fenómenos en el Centro y Sur de Chile, “tenemos sequías estivales en Valdivia, en Aysén, hay una fuerte sequía en estos momentos en Puerto Montt y Osorno en el verano, pensando que en esas zonas llueve más de un metro de agua y no tienen agua en el verano”, aclaró Schneider.

¿Para qué voy a necesitar el agua?
“Si no se tiene claro el destino de esa agua, la verdad es que se puede perder y también yo no puedo incorporar a otra gente para que me crean el proyecto, en cambio si tenemos un destino, claro, la verdad es que la gente se va sumando y uno puede realizar proyectos comunitarios”
, promulga la Fundación, además de concientizar a las comunidades sobre los nuevos paradigmas de captura y cosecha de agua.

La captura de niebla tiene varios fines, relata nuestro invitado, por ejemplo, para el riego de un área de la reserva de la biosfera del Parque Fray Jorge, también, para surtir a bebederos de animales caprinos; en los periodos secos se usa para consumo humano y un emprendimiento con la comunidad que permite, a través de una pyme, la fabricación de cerveza de prestigio internacional, cuenta Schneider.

Existen varios tipos de agua con las que trabaja la Fundación, por ejemplo, el agua gris – no cloacal – que proviene de lavamanos y duchas, se usa para mejorar la calidad de vida en 14 escuelas de la Provincia del Limarí, con más de 2 mil quinientos estudiantes como beneficiarios, y tiene dos finalidades en las comunidades educativas: por un lado el agua cosechada permite financiar infraestructuras deportivas, bibliotecas y huertos escolares, y por otro lado, estas acciones permiten tomar conciencia cultural del ahorro del agua en los escolares y sus familias, dijo nuestro invitado.

Esta iniciativa es posible replicarla en otras regiones con algunas condiciones geográficas, si bien es posible imitarlo desde Arica a Zapallar, a 30 kilómetros de la costa y en cerros sobre una altitud de 600 metros sobre el nivel del mar, lo que no evita que se pueda reciclar este vital elemento en escuelas, oficinas (especialmente públicas) y hogares de todo el país, tomando conciencia del valor del agua y no esperar las crisis con las empresas de agua potable para modificar conductas ciudadanas, recalcó el director de la Fundación Un Alto en el Desierto.

Más informaciones: www.unaltoeneldesierto.cl

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 24 de junio.