El 5 de diciembre recién pasado desfilaron casi 30 mil personas de diversas organizaciones y ciudadanos comunes y corrientes por la Alameda, para decir rotundamente “No Alto Maipo”, y “Por el agua de Santiago”, convocados por la coordinadora ciudadana “Ríos del Maipo”. Para ello conversamos con la gestora ambiental, Nathalie Joignant, en los estudios de Citoyens 102.5 FM.

Un hito clave en la lucha de la organización es cuando entra con fuerza la empresa Luksic al negocio, con el 40 por ciento del capital a la construcción de la megacentral hidroeléctrica subterránea en el Cajón del Maipo, y que conllevaría a variados problemas de alto impacto en la calidad de vida, no solo para los vecinos de la zona, sino que también para los ciudadanos de la región Metropolitana.

A pesar que el gobierno actual ha declarado que se trata de un proyecto ‘de bien nacional’ que beneficiaría a la población de la región Metropolitana, lo cierto es que detrás de esas declaraciones, dice la vocera Joignant, surgen antecedentes que hablan de un uso hídrico cercano al 84 por ciento para la Minera Los Pelambres de “Antofagasta Minerals”, de la región de Coquimbo y que tiene, por ejemplo, a la comunidad de Caimanes convertida en la segunda zona roja del país.

Nathalie Joignant explica que la empresa a cargo del proyecto y el Estado hablan técnicamente de una “central de pasada”, la que tomaría tres vertientes del Río Maipo a través de un túnel de 70 kilómetros (100 kilómetros reales del río), intervenido desde el Glaciar El Morado (Valle Las Arenas) hasta la localidad de El Manzano, pero que no sólo estaría llevándose el agua superficial sino que el recurso hídrico subterráneo, acota nuestra invitada.

Los glaciares son relevantes en el ecosistema y el ciclo del agua, ya que influyen con efectos serios al cambio climático zonal, esta sequedad artificial del río permitiría que las vertientes dejarán de cumplir su función de equilibrio natural y regulador del clima con efectos en la humedad, viento y el agua que se filtra, y el aumento grave de 2 a 4 grados de calor en la región.

Además, la construcción de esta central hidroeléctrica tendría efectos colaterales en la población tradicional del Cajón del Maipo, como en aquellos que se dedican al turismo y las actividades deportivas, el trabajo de los areneros locales, problemas que se agregan a la contaminación del agua potable con arsénico y plomo en esta cuenca y que se extiende hasta la región de O´Higgins. Nathalie dijo que “este es un mega problema y estamos hablando de la cuenca estratégica de la capital de Chile, entonces, mientras en otros países se están protegiendo estas cuencas, se están reforestando, aquí se está haciendo lo contrario, se está destruyendo”.

“No Alto Maipo” posee tres líneas de acción, la primera fija relaciones con la ciudadanía y la denuncia social, la segunda abarca aspectos jurídicos en materia de demandas y denuncias en tribunales, y finalmente, aquellas acciones conjuntas con el mundo político y parlamentario, a pesar del lobby empresarial en contra del movimiento ciudadano. Un ejemplo fue la comisión especial investigadora del parlamento chileno, en el año 2011 y que determinó por una unanimidad que se había aprobado este megaproyecto con múltiples irregularidades de los servicios públicos involucrados, sin un estudio serio de impacto ambiental e hídrico, señaló Nathalie.

¿Es posible detener el megaproyecto?, es una respuesta optimista que entrega la gestora ambiental, y para ello cita – a pesar del pesimismo que pudiera existir – el caso de Pascua Lama que se detuvo con un 60 por ciento de avance de la obra, producto de las denuncias ciudadanas y también lo acaecido con Hidroaysén, donde fue la presión social la que frenó el avance del proyecto. Por tanto frente a la continuidad de las obras, “estamos a tiempo de hacerlo y debemos hacerlo”, dice la vocera de “No Alto Maipo”.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 4 de diciembre.