Hace unos 20 años era tan exótica para nuestros paladares como lo es hoy la comida filipina o africana, pero gracias a sus interpósitas acciones la comida imperial incaica –también conocida como comida peruana- ya forma parte de nuestro mundano menú. El es Marcos Barandiarán, el chef que abrió la ruta para que la cocina peruana ingresara a nuestro mercado culinario por la puerta ancha, y se quedara.

Llegó a Chile hace poco más de cuatro lustros, con una mano por delante y la otra por detrás, y en la actualidad es dueño de una franquicia de negocios y de seis restaurantes donde se come la mejor comida Chi-Pe que existe.

Chi-Pe, chileno-peruana ¿Y por qué? porque cuando empezó en el negocio de la comida acá en nuestro país creaba los platos típicos de la cultura mochica con ingredientes chilenos, sin que nadie advirtiera la diferencia. Sus restaurantes, los Barandiarán, están en Antofagasta, al costado del Patio Bellavista, detrás de la Municipalidad de Ñuñoa, en Chicureo, la República Independiente de Puente Alto y en Manuel Montt. Gracias a su trabajo, empeño y buena mano (amén de la inmigración de sus compatriotas), uno de cada tres restaurantes que se abre en Chile es de comida peruana. Marcos se casó con una chilena, así que sus hijos son Chi-Pe, y él se define diciendo: ¡Yo soy chileno, pe!

Para él la comida peruana es considerada como la mejor del mundo porque tiene un gran matiz y muchas influencias extranjeras, pero principalmente porque su fusión parte teniendo como base la riqueza culinaria de las culturas pre-incas, especialmente la del pueblo moche del norte peruano, la mochica. Y gracias a que el imperio Inca fue sabio al conservar las deliciosas comidas de la costa, la sierra y la selva del Perú, cuando los conquistadores llegaron no fueron capaces de arrasar con esa tradición, tal y como lo hicieron acá. Por eso nos dijo que es necesario establecer una identidad culinaria chilena.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 5 de junio.