El volantín o cometa, en otros países, nació hace más de 3000 años entre China e India, y se hizo parte del folclor chileno como parte de las costumbres nacionales desde la Colonia, con particular fuerza en el mes de septiembre. Es parte de los llamados juegos típicos de Chile. ‘Conexión Patrimonial’ de Radio U. de Chile, conversó con Manuel Correa, de la ‘Fundación Arte Volantines’, respecto de este milenario oficio patrimonial.

Los primeros volantines llegaron durante el periodo colonial de la mano de misioneros de la orden benedictina. Personajes clásicos del periodo, como el gobernador Ambrosio O’Higgins, eran entusiastas participantes de las competencias de volantines.

En relación a la conexión de Correa con los volantines, inevitablemente, va de su infancia a la adolescencia, pero no es hasta hace 5 años atrás que lo cautiva definitivamente. “El volantín pasa a ser una extensión de tu propio ser (…) te transporta, no tiene límites, es mágico” – dijo este director de Fundación Arte Volantines.

Hace ya 3 milenios se utilizaban como dispositivo de señalización militar. Los movimientos y colores de las cometas indicaban series de mensajes que comunicaban distancias y estrategias a los destacamentos militares chinos. También, en Asia se usa para pescar, incluso, “en América Latina está presente en todas las culturas, o sea el ‘Barrilete’ en Argentina, el Papalote, el Papagayo, la Pandorga, tiene una cantidad de nombres y es que está en el inconsciente colectivo”– señaló Correa.

Múltiples formatos componen la familia del volantín – en Chile – según su forma y tamaño: la ‘Choncha’ es la más pequeña y proleta, porque es de papel de diario; luego sigue la ‘Ñecla’, la más pequeña de la familia; el volantín, el medio Pavo, el Pavo, “incluso algunos más grandes que eran el ‘Jote’, el volantín ‘Chupete’ dice más relación con la calidad del volantín, un volantín que con mucho viento es muy calmo” – aclaró.

La sociedad cambió radicalmente con las tecnologías, el consumismo y el tiempo de ocio, lo que derivó – a juicio de Correa – en la paulatina exclusión de esta tradición patrimonial y “el volantín (tradicional) se ha ido perdiendo, ha entrado mucho el tema plástico, de hecho, si tú pasas por la carretera, ves el típico montaje de ventas de los volantines, y lo que más vas a ver son volantines plásticos”.

Como consecuencia de lo anterior, con la entrada del volantín moderno se perdió la relación con terceros, ya que los volantines ‘plásticos’ son tan fáciles de elevar que eliminaron al partner que apoyaba al despegue de estos ‘pájaros o aviones de papel’, “el volantín (clásico) obligaba al adulto a interactuar con el niño”, acotó Manuel Correa.

Incluso, recordó el vocero de ‘Arte Volantines’, que estos cometas se creaban en el aula de la escuela, y que fue precisamente en este espacio educativo que su profesor normalista lo motivó a ingresar a este selecto grupo de los amantes del volantín. “Hoy día, en ningún colegio se enseña a los niños a hacer un volantín”, expresó.

Pero, ¿cómo se fabrica un volantín?
Este es un artefacto sencillo, popular y económico. Se arma a partir de un cuadrado de papel que oscila entre 40 y 45 centímetros, una varilla central (puntero) y otro palillo curvo. En la actualidad, a partir de los estudios de aerodinámica que realizó en el pasado Guillermo Prado, se determinaron sus medidas exactas, por ejemplo, partió eliminando la ‘cola’, entre otras matemáticas de cálculo sobre la ubicación de los palillos en el espacio de papel, explicó.

Benjamin Franklin utilizó una cometa para investigar los rayos e inventar el pararrayos. Pero, no solo se destinó en estas materias científicas, sino que en la guerra del Medio Oriente, la resistencia palestina los usa para incendiar aquellos bosques donde se encuentran los ejércitos israelitas, relató Correa.

Uno de los factores que han determinado el ‘apagón volantinero’ tiene relación con las ordenanzas municipales – por ejemplo en el Parque O´Higgins – debido a la prohibición del uso del ‘hilo curado’. Un factor clave fue la Ley 20.700 que regula el uso y comercialización del hilo de competencia. Esto a relegado a los fanaticos a escasos espacios privados, manifestó Manuel.

Existen asociaciones de volantineros chilenos que participan en competencias internacionales regularmente. Personajes tales como César Gutiérrez, obtuvo el segundo lugar en la categoría combate del Festival de Dieppe en Francia, al igual que Luis Cárdenas en otros certámenes.

El volantín es evocar infancias y los sueños humanos de proyectarse a los cielos, volar como los pájaros. Al mismo tiempo es una oportunidad para proyectar obras de arte, iconos culturales y figuras que motivan la sensibilidad estética de sus creadores y apasionados por el ‘arte del volantín’.
Más informaciones: Fundación Arte Volantines.

Volver a escuchar la entrevista: viernes 21 de septiembre.