El concepto de Cultura fue migrando desde el ancestral cultivo del trigo, y desde allí comenzó a hablarse del cultivo de las ciencias, las letras y la formación del espíritu de los pueblos. Pero, en Cerro Navia y específicamente en la Casa Escuela Comunitaria ‘Violeta Parra’, cuyo objetivo es el de “formar personas para ser felices y libres», es una manera de enfrentar la vida. Citoyens 102.5 FM conversó con Claudio Lillo, sociólogo y Jefe de Cultura comunal, y Denisse Olivares, psicóloga, quienes explicaron esta nueva forma de vivir la cultura y donde rescatan la identidad de su entorno social.

Para esta psicóloga comunitaria “la cultura no es solamente un proceso de cultivar lo intelectual, ni tampoco de contenidos teóricos, ni solo la intelectualización, ni tampoco la cultura son los eventos“, dijo Olivares. En este aspecto, desde la gestión en Cerro Navia, la cultura se vuelve una apropiación social y no precisamente como un ejercicio de dominación a partir del poder hegemónico de objetos y sujetos culturales, citó el sociólogo Lillo.

Más de 1.800 vecinos de edades diversas han participado de los cursos y talleres que se imparten en la Casa Escuela, en alianza con la Universidad de la Chile y la USACH. Lo importante para el equipo cultural es dar a conocer a vecinos y vecinas con esta nueva mirada de identidad a través de la conciencia comunitaria. “En Cerro Navia tenemos un espíritu solidario, tenemos un espíritu de desarrollo con el otro”, además de un pensamiento crítico y ecológico, hizo hincapié el gestor cultural.

Hay que considerar que la idea de cultura deriva de la acción de ‘cultivar algo’. Para el sociólogo Lillo, “es cultivo sí solo es comunitario”. Los cursos son realizados por monitores voluntarios que entregan sus conocimientos de forma gratuita y con un alto sentido social.

Ambos gestores culturales explicaron que esta cosmovisión busca convocar la identidad, la cultura y la sociedad, para generar una cosmovisión distinta del concepto clásico de contracultura, y donde específicamente el camino es una épica solidaria, explicó Lillo. “Esto funciona con la sociedad en lo colaborativo y lo cooperativo”, agregó.

Uno de los puntos importantes en esta transformación es dejar en claro que el actor social colectivo determina el ‘hacer cultural’, como aquella comunidad que busca el bien común y trabaja con democracia directa. “El espíritu de la comunidad es ser solidarios”, señaló Denisse Olivares, y también que lo que se busca es una ‘Cultura de la Paz’. “La felicidad se da cuando el individuo está en paz, hay que respetar la vida, el ecosistema y en esta misma cultura de la paz se dan lazos de comunidad, lazo social”, explicó.

La Casa de la Cultura ‘Violeta Parra’ está permanentemente abierta a todos y todas, transitan por ella sindicatos, organizaciones comunitarias y dirigentes sociales. Las actividades cotidianas comprenden asambleas, talleres de danza, música y un sinfín de actividades donde el protagonista es el ciudadano, mediante un trabajo con sentido comunitario, cooperativo y donde el tejido social se hace más latente. Esto se palpa en diversos cursos que se imparten en el recinto, su objetivo es desarrollar un sentido artístico y social, todo dirigido a la familia en general.

Más informaciones: Casa de la Cultura Violeta Parra

Volver a escuchar la entrevista: viernes 7 de septiembre.