Haroldo Salas: un retratista audiovisual que lanza microserie sobre el Patrimonio de Bares

Los bares y fuentes de soda son un espacio rico en relaciones sociales que, muestran el valor histórico y de memoria emocional que porfiadamente viven estos parroquianos enclaustrados, como su último reducto de fraternidad en medio de las ciudades. Citoyens 102.5 FM conversó con Haroldo Salas, periodista y realizador del proyecto audiovisual: “Los Bares son Patrimonio”, que da cuenta de las historias humanas y convivencia social en estos locales populares.

Santiago, San Antonio y Valparaíso son las locaciones escogidas por el audiovisualista para extraer aquellas imágenes que ponen en valor ‘lo chileno’ desde su identidad popular. Lugares de cercanía a sus barrios o lugares de trabajo, donde comparten momentos de fraternidad, es decir, bares que se convierten en su segundo hogar.

La idea de los documentales nació justamente en un ‘boliche’, el Bar Coltauco, ubicado en Serrano 901, esquina Coquimbo, atendido por su dueño histórico, Don Samuel, y que sirvió como escenario propicio para el lanzamiento de la miniserie, cuyo anfitrión fue el mismísimo ‘Tío Moncho’, Adriano Castillo, y la música de René “Torito” Alfaro y Lucho Verdes.

“Hace tres años atrás, una tarde, me senté y me pegué una cerveza”, en el bar Coltauco, dijo Haroldo. Luego, observó que la mayoría de los asistentes eran viejos que se juntaban a conversar historias cotidianas. “Las personas mayores son los mejores libros que existen”, agregó. Eran imágenes de parroquianos que entremezclaban botellas de cerveza y vino con miradas a una transmisión de fútbol por televisión – “a la antigua” -, con mucho respeto y silencio, relató el documentalista.

El patrimonio de estos Bares se vive con olor a fraternidad. El poeta Tellier decía que estos lugares eran espacios ‘republicanos y democráticos’. “Son como el patio de su casa, del living de su casa. Los dueños entienden que le están abriendo la puerta de su casa a los amigos”, relató Haroldo.

Alrededor de 10 lugares son los escogidos para estas cápsulas audiovisuales, algunos de ellos a punto de cerrar para siempre.“Estoy yendo a los funerales de los bares”, de hecho, hace dos años asistió al cierre de la ‘Chichería del Huaso Carlos’, que estuvo ubicada en el Metro Unión Latinoamericana y que hoy es una bodega comercial.

“La Higuera” ubicado en Maipú, cuyo parrón permite comer en el patio de una casa, también tiene los días contados. La amenaza inmobiliaria en estos barrios patrimoniales se ha transformado en un ‘monstruo grande que pisa fuerte’. “Santiago no ha crecido con un sentido de respeto y conservar ciertas cosas, es un crecimiento súper indiscriminado, y hoy día se están viendo las consecuencias terribles de esta malísima planificación, y éste cero respeto por lo que fuimos” – explicó.

En estos lugares se viven penurias económicas y sus dueños saben perfectamente que no tienen por donde continuar con un recambio generacional, pero aún así, no transan su identidad ni sus costumbres de atender a sus asiduos asistentes ‘caseramente’. “Me muero yo y el bar se acaba”, es una de las frases más recurrentes que escuchó Haroldo en este periplo por las ‘picadas’ patrimoniales.

“Las Lanzas” (1964), ubicado en la emblemática Plaza Ñuñoa, perdió hace poco a su dueño, Don Manuel Vidal, y su hijo Manuel piensa continuar con este legado que marcó este reducto como un símbolo de la resistencia social contra la dictadura y el espacio escogido para el cierre de la Campaña del “NO”.

Las nuevas tecnologías de internet – a través de diversas plataformas audiovisuales – están permitiendo poner en vitrina ciertos ámbitos del patrimonio nacional, “pero nos dimos cuenta que perdimos muchas cosas que ya no están e irremediablemente y que no van a volver”, acotó el periodista.

En San Antonio, grabó en el Bar ‘El Checo’, con Don Alfredo a la cabeza, quien tuvo la fortuna de recibir a Nicanor y Roberto Parra, con sus cazuelas. En Valparaíso, estuvo junto a los dueños de ‘El Liberty’, signado como el más antiguo del país.

Pero, no en todos estos lugares, sus dueños permiten grabar la vida taciturna y bohemia de sus recurrentes. Aunque reciben con mucha amabilidad, en algunas ocasiones Haroldo tuvo que volver una docena de veces a grabarlos. Fue el caso del grandísimo ‘Bar Chiloé’, y su dueño Don Hernán.

“Estos son documentales y las historias las cuentan ellos”, destacó Salas, para quien su pasión ha sido siempre la divulgación de los patrimonios. “Tengo muchos proyectos hacia adelante”, pero siempre con una cámara que viaja muy respetuosa hacia el corazón íntimo de estos personajes populares. Hay pausa y tiempos distintos, donde la tertulia y la conversación se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones.

Volver a escuchar la entrevista: viernes 18 de enero.

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