Gutiérrez (Cultura Mapocho): a 200 años la Alameda sigue albergando festejos y demandas sociales

En julio pasado se cumplieron 200 años de la ‘Alameda de las Delicias’, hoy denominada  Avenida  Libertador  Bernardo  O’Higgins. Su historia y trazado proviene desde antes de su inauguración oficial. Hasta 1818 esta faja central fue conocida como Cañada de San Francisco, donde los canales permitían regar las chacras y terrenos de los franciscanos. O’Higgins estaba obsesionado con crear un paseo dedicado a la sociedad santiaguina. Por ello, Citoyens 102.5 FM, invitó al periodista Volker Gutiérrez, de ‘Cultura Mapocho’, para recorrer parte de la historia de la Alameda.

La Alameda es la columna vertebral del Santiago urbano. Es más que un espacio público dónde se han hecho patente festejos y demandas ciudadanas. También, ha sufrido un sinfín de transformaciones durante este bicentenario. Pasó de ser un paseo de familias y amigos a una arteria clave para el transporte público.

Bernardo O’Higgins en 1818 firmó el decreto con el cual creó el “Campo de la Libertad Civil”, como se denominó originalmente a la Alameda, el que se sumó a otros dos importantes ejes urbanos, el Tajamar y la Plaza de Armas. Pero, O’Higgins nunca dimensionó que hoy se transformaría en una ruta obligada para conectar la ciudad con otras vías comunales y regionales, donde de muchos vehículos particulares y buses del transporte urbano generan diariamente tacos.

“Este paseo era una cañada (Cañada San Francisco o Cañada del Carmen, por las iglesias ubicadas en el lugar), los curas franciscanos trajeron  desde Mendoza 20 ejemplares de  álamos y llegaron 19, los cuales  fueron plantados alrededor de sus iglesias. Esas plantaciones dieron origen al nombre Alameda”, según lo investigado por Gutiérrez.

El cronista urbano de Cultura Mapocho comentó que existió un boceto original de la Alameda, el que fue trazado por O´Higgins en 1820, y que marcaba desde el Cerro Santa Lucía a la calle Amunategui. Prueba de ello es que sobreviven algunos dibujos de aquellos y donde se observa un óvalo al centro de la avenida, “a simple vista es como a la altura donde está el Palacio de la Moneda y el Paseo Bulnes. Esta idea la trajo O’Higgins desde Europa, y el paseo se transformó en el favorito de los capitalinos y los ciudadanos que salían a pasear por la zona. Además, se comenzaron a construir las instituciones públicas”, agregó Gutiérrez.

Ya en 1856 las autoridades de la época deciden que las fiestas públicas se realizaran en la Alameda, tales como la noche de Navidad y Año Nuevo, pero en 1920 la situación cambio por el aumento de los vehículos que debían transitar por el sector. “Hubo quienes intentaron colocarle el nombre de Arturo Alessandri Palma, pero él no quiso. Así es que quedó con el nombre del Libertador Bernardo O’Higgins”, explicó el fundador de Cultura Mapocho.

En “Chuchunco” – que hacía referencia a lo más lejano –  se construyó la Estación Central, un lugar clave para el traslado de pasajeros y cargas hacia al Sur y Valparaíso. Esto produjo que aumentara el flujo masivo y popular hacia el sector poniente.

Años después, en la década de los ’40, comenzaron las transformaciones urbanísticas más profundas, a través de la creación del barrio cívico y por ende, el ensanchamiento de la Alameda. Además, se traslada el Hospital San Juan de Dios, y la Pérgola de San Francisco, entre otros hitos urbanos de mediados del siglo XX.

Son 200 años de historia de esta principal avenida de la ciudad capital, son muchas las anécdotas y transformaciones que han acontecido, pero lo más relevante que se transformó en estas dos centurias en un espacio ciudadano que albergó – y lo seguirá haciendo – a una diversidad de manifestaciones sociales, políticas y artísticas que han implicado cambios culturales importantes para la Nación Republicana. “No es casual que Allende dijera en su último discurso, ‘algún día se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre”, recordó Volker Gutiérrez.

Volver a escuchar la entrevista: viernes 31 de agosto.

 

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