Las elecciones de Estados Unidos fueron el primer detonante; siguieron los “datos” asociados a Dilma Rousseff en Brasil y en Chile, con los incendios. Facebook anunció la actualización de sus trending topics para identificar contenidos, lo mismo hizo Google, excluyendo ciertos sitios web acusados de tergiversar informaciones. Para conocer sobre este polémico tema, conversamos con el abogado Andrés Grunewaldt y el publicista Roberto Arancibia, acerca de noticias falsas, libertad de expresión y responsabilidad ciudadana en Redes Sociales.

“Yo creo que las noticias falsas son un fenómeno que siempre ha existido, lo que pasa es que ahora con este fenómeno maravilloso que es el internet, la noticias falsas se pueden difuminar de una manera súper masiva”, señala Grunewaldt. Según la Subsecretaría de Telecomunicaciones, Subtel, un 84% de los residentes en Chile tienen acceso a internet y por tanto es muy fácil viralizar informaciones y noticias, no sólo en este país, sino que en toda la “aldea global”.

Al igual que un superhéroe, cada ciudadano tiene en sus manos un aparato celular que se puede utilizar como ‘espada del poder’, “hace años agradecíamos la aparición de estos medios digitales, de que cualquiera podía ser un medio, era el poder que nunca antes habíamos tenido, y el poder era el celular en la mano”, agrega Roberto Arancibia. El problema es que nadie verifica nada, y que más allá de este eufemismo de llamarle “noticia falsa”, según el publicista, son simplemente ‘mentiras’ y van más allá de la paranoia y la ingenuidad de transmitir informaciones sin previa veracidad en redes sociales.

En virtud de la libertad de expresión, que es derecho constitucional, acompañado de tratados internacionales que ha suscrito Chile, y que prohíbe la censura previa, de allí lo complejo que resulta acusar jurídicamente a alguien de forma anticipada, sin embargo, ex post, propagar informaciones y noticias falsas podrían ser sancionadas y cursos de acciones penales a seguir, acotó el abogado y experto en penalidades del campo digital.

Facebook tomó acciones – un poco tardías – respecto de la fidelidad de las fuentes que publicaban informaciones, incluso la compañía de Mark Zuckerberg decidió modificar su plataforma, mostrando cuando las noticias son auténticas, a través de un algoritmo matemático que identifica y clasifica las informaciones. Google, se adhirió a la campaña mundial gracias a su plataforma de avisos web ‘Adsense’, donde usuarios se benefician monetariamente para crear noticias falsas. Para ello ‘Bad Ads 2016’, en su formato mundial de búsquedas eliminó cerca de 1,700 millones de infractores, más del doble que en 2015.

Nuestro Código Penal sanciona expresamente la falsa de incendio, emergencia y calamidad, “el 2011 se formalizó en el Juzgado de Garantías de Talca a personas por la difusión de información falsa relativa una calamidad, el 2011 en Constitución, en un medio de prensa local propagaron la existencia de un nuevo terremoto”, dijo el abogado Grunewaldt.

“No es posible erradicar las noticias falsas, lo que tenemos que hacer como sociedad es aprender a convivir con las noticias falsas”, dijo el abogado. Una experiencia similar ocurrió en la Unión Europea, la ONU y la OEA, donde tuvieron que combatir estas redes sociales con unidades policiales expertas en ciber-crimen. Pero, lo esencial – coinciden ambos invitados – es la buena educación, aprender a investigar las fuentes, revisar los antecedentes previos para evaluar antes de reproducir, señaló el jurista.

Mientras más alarmante es la noticia, aconseja Arancibia, más posibilidades es de que sea falsa, por tanto lo recomendable es chequear los comentarios de especialistas, inspeccionar las fotografías y verificar si otros medios de prensa han difundido la misma información, antes de reproducirla. Hay que recordar que la propagación de informaciones falsas son un verdadero negocio mundial donde se paga por la cantidad de clicks y reproducciones, o también con la propagación de virus, agregó el publicista y académico en RRSS.