El proceso constituyente anunciado por la Presidenta Bachelet ha provocado una serie de dudas, por lo que el Premio Nacional de Historia, profesor Gabriel Salazar estuvo en Citoyens 102.5 FM para dar algunos tips al respecto, la mayoría de los cuales enunciaremos – pues fueron muchos -, junto con invitarlos a que escuchen su entrevista completa.

Nuestro invitado fue tajante en señalar que la Constitución política del país la debe cambiar una Asamblea Constituyente, organizada desde la ciudadanía soberana, sin intervención de los políticos, ya que su clase está desprestigiada casi en términos absolutos. También dijo que como la oligarquía ha dominado por 180 años al pueblo, le ha usurpado su soberanía y lo ha convertido en una masa peticionista, especialmente desde el tiempo de Arturo Alessandri Palma y la Constitución de 1925.

Salazar dijo que al pueblo se le ha olvidado que la soberanía no es una facultad individual, sino que es una voluntad colectiva. Pero que cuando se lee la historia por abajo se advierte que eso está cambiando, ya que desde los años 1968-1969 está ocurriendo una transición política, una revolución a tranco lento, como es el tranco del pueblo, pausado y seguro.

En este aspecto se está desarrollando la capacidad ciudadana del empoderamiento y el sentido de la soberanía, que no busca solo cambiar el Estado, la ley o el modelo, sino que la sociedad civil: Una verdadera revolución cultural. Y no serán los políticos los que lo hagan, lo hará el pueblo, pero partiendo de la autoeducación, tal como lo planteó Luis Emilio Recabarren.

El académico dijo que un buen ejemplo de ello son los actuales dirigentes estudiantiles, que en sus discursos no esgrimen ideas importadas, como siempre antes hizo la élite política. Ellos ahora hablan desde ellos mismos y desde la experiencia de sus asambleas, y que junto con eso las asambleas territoriales están dominando la acción política, cosa que la clase política no advierte desde su posición de privilegio.

El Premio Nacional de Historia planteó que si la democracia verdaderamente fuera soberana, el poder radicaría en la Asamblea, la que después de definir su mandato elegiría quien lo va a ejecutar, y que si lo hace mal y no cumple el mandato, la Asamblea lo llamaría y le revocaría su cargo luego de un juicio, tal como era antes, en la etapa colonial y poscolonial el Juicio de Residencia, del cual ni siquiera estaba exento el virrey del Perú.

Respecto de lo anterior, eso ahora no pasa porque la ciudadanía elige con un voto casi siempre compulsivo a representantes sin mandato, los que no le rinden cuentas a nadie desde 1833, y los que olvidaron que son nuestros lacayos. Por todo lo anterior ( y por mucho más), Salazar indicó que si bien este es un momento propicio para un cambio constitucional, ya que por tercera vez en nuestra historia la clase política “goza” de un desprestigio superior al 95 por ciento, el plan propuesto por la Presidenta no es el indicado, sino que el menos indicado.

Y es que mezclar los cabildos, los talleres y los conversatorios, con comisiones de ciudadanos respetables y de expertos constitucionalistas que solo saben moverse en la legalidad vigente, y que sobre todo lo que allí se concluya tenga la facultad resolutiva la clase política que habita en el Congreso, vale decir, el poder establecido, no dará más que una Carta Fundamental que reproduzca las inequidades de todas las Constituciones que nos han regido hasta ahora.

El profesor Salazar también nos dejó enunciada su teoría sobre el poco estudiado fenómeno del mestizaje, que explica la violencia en las ciudades de nuestro país desde 1888 en adelante. Hizo hincapié en que alrededor del 70 por ciento de los chilenos somos mestizos, y que constituimos un pueblo sin territorios, sin memoria, sin lenguaje y sin derechos propios, a diferencia de los mapuches, de los españoles y de los criollos.

Precisó que el pueblo mestizo vivió sin derechos hasta 1931, cuando comenzó a regir el ‘Código del Trabajo’. Vivir tanto tiempo sin nada, y sin poder ser algo, pues el mestizo no podía ser encomendero, monja, monje, sin poder tener contrato, lo convirtió en vagabundo, siempre en movimiento, que robaba y traficaba ganado, que se dedicaba al robo, al asalto, a la montonera y al bandidaje. Gabriel Salazar dijo que es posible escribir la historia de Chile desde el concepto de la toma, del desconocimiento del derecho de propiedad y patrimonio y que la violencia callejera tiene allí si origen, específicamente cuando los mestizos debieron migrar a las ciudades, donde viven como marginales siempre acosando a los centros comerciales de la oligarquía.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes