Del afán de acercar la riqueza agrícola familiar campesina a la ciudad, nos contó el director nacional del Instituto de Desarrollo Agropecuario, INDAP, Octavio Sotomayor, cuando Citoyens 102.5 FM lo invitó para hablar de la ‘Expo Mundo Rural’. De ella, nos dijo que se trataba de la decimoséptima versión, y que allí participaron 175 expositores de todo el país, mostrando – en el parque Padre Hurtado – unos mil productos gourmet de todo tipo, mucha artesanía, turismo y gastronomía. La idea de eventos como este es proyectar un puente entre campo y ciudad.

También nos contó que gracias a una alianza entre su entidad y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, este año pudieron mostrar ocho tesoros humanos vivos, personajes de nuestra tradición que mantienen prácticas, saberes y oficios de antaño y que, por suerte, han interesado a jóvenes para continuar con la posta de la cultura autóctona, aunque no necesariamente sean sus hijos o parientes. De ellos destacó al componedor de huesos de Tirúa, a las artesanas en ‘crin’ de Rari y a las loceras de Quinchamalí.

El director de INDAP nos dijo que en Chile hay un total aproximado de 300 mil productores agrícolas, de los cuales 270 mil son emprendedores pequeños, y que a 170 mil de ellos los atiende su institución. Dijo estar muy orgulloso del trabajo que hacen, porque en la actualidad se está viendo un florecimiento de la agricultura familiar campesina. Precisó que quienes se dedican a esta actividad son personas de mucho esfuerzo, y que suele ser difícil conectar la ciudad y el campo, porque muchas veces la ciudad les ignora.

Pero, los ciudadanos urbanos están cambiando y se están interesando más por productos que tienen el valor agregado de ser únicos, hechos o cultivados con las propias manos, y que por eso están a punto de lanzar al mercado el ‘Sello de Manos Campesinas’, el que certificará que diversos productos tienen esa impronta de calidad, ese valor artesanal, esa pureza y sanidad natural de haber sido, por ejemplo, producidos sin agroquímicos.

También dijo que ahora en el campo las mujeres la llevan, pues al inicio de los ’90 INDAP solo mantenía en sus registros un siete por ciento de féminas, y ahora son más del 40 por ciento. Y que se ha notado su ingreso al área agrícola familiar campesina, porque son emprendedoras con ñeque y no las para nadie (tampoco las calla nadie).

Sotomayor dijo que las relaciones humanas en el campo son especiales, son cercanas y colaborativas, lo que quedó en claro en el “Trafkintu” que hubo en la feria, la reedición de una ancestral ceremonia mapuche de intercambio de semillas tradicionales chilenas.

Y en ese tema – complicado, por cierto – nuestro invitado señaló que el INDAP promueve las técnicas sanas de producción, incluyendo la valorización de las semillas tradicionales. También agregó que existe la FIA (Fundación para la Innovación Agraria) que es un fondo destinado a valorizar las semillas y las plantas tradicionales chilenas.

Ahí nos habló del durazno-betarraga, especie que existía por todos lados en Chile en el siglo XIX, pero que en la pasada década del ’60, después de la llamada ‘Revolución Verde’, casi desapareció por completo, ya que el cultivo de esa especie se redujo solo a tres variedades. Pero, ahora los chef modernos lo están reparando.

Y en el tema de la transgenia, nos aclaró que nuestro país solo desarrolla productos para exportarlos, nada va al consumo interno. Pero es un asunto que lo supervisa el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), y que Chile – en este sentido – tiene una política cauta al respecto. Igual el asunto abre debates y sospechas, incluso en la comunidad científica.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 20 de noviembre.