De las dos líneas de misión interna que tiene el Archivo Nacional (AN) nos contó su subdirectora de archivos, Emma de Ramón, nuestra invitada. Nos dijo que son la preservación del patrimonio y el dar acceso a todos los ciudadanos a esa información, ya sea en modalidad de préstamo de documentos para que los revisen en la sala de lectura, o mediante la tecnología (los elementos digitalizados a través de las redes sociales o la página web de la entidad).

Según la subdirectora de la entidad, definir “patrimonio” es algo bien complejo en archivística, por eso de la perspectiva con que se trabaja a lo largo del tiempo. También nos hizo referencia a que en el AN lo que hacen es resguardar toda la documentación y la información que ha producido el Estado de Chile desde que se formó, de cada institución pública, pues la información pública tiene un carácter especial, que está protegida porque es eso, porque fue hecha con fondos públicos y pasado cierto tiempo debe ser entregada al Archivo Nacional.

El AN viene guardando documentos desde que Chile fue algo parecido a un Estado, y el más antiguo que conserva es de 1541, el de la fundación de Santiago, mismo que en ese tiempo no era de carácter patrimonial, sino que plenamente activo administrativo, pero después de casi 500 años lo es absolutamente y da cuenta absoluta de un acto que cambió la historia de muchas personas en su momento. Ese es el primer documento escrito de la historia de Chile, porque de la cultura y la civilización previa no hay registros.

En México, por ejemplo, la cosa es distinta, ya que hay esquelas escritas que documentan su historia precolombina, prehispánica. También nos contó que los criterios de selección de documentos evolucionan con la historia, que los archivos son construidos de acuerdo a su tiempo, y que si bien el AN fue construido los grandes historiadores de los siglos XIX y XX (Barros Arana y Molina), y pensadores como Ricardo Donoso. Pero hoy la visión es distinta, ya que por ejemplo se guarda documentos acerca de la participación política de las mujeres, asunto que en el pasado no era importante.

Nuestra invitada nos señaló que la documentación del AN es totalmente pública, y que la cantidad de ellos alcanza a más de 40 kilómetros de longitud. Claro, si se partió en esa fecha y se ha sumado hasta hace cinco años, se entiende. Son cerca de 90 millones de documentos, de los cuales hay digitalizados (respaldados) unos tres millones, aparte del material que está microfilmado. También hay más de un millón de imágenes. No está todo en la sede del Archivo Histórico de calle Miraflores, sino que también hay documentación en el Archivo Administrativo de avenida Matucana y en dos archivos regionales, el de Temuco y el de Tarapacá (en Iquique).

Y es que, según Emma de Ramón, la idea es tener la documentación repartida donde corresponde, que cada región tenga sus propios documentos. Y como ante cualquier accidente (Terremoto, incendio o inundación) nos podemos quedar sin archivos y, por ende, sin historia, están los respaldos.

Los documentos sufren con los cambios de temperatura, la luz y la humedad, por lo cual -y a pesar de los problemas de poco presupuesto- los documentos se mantienen en condiciones climáticas controladas.

El Archivo Nacional es muy visitado, tanto por sus documentos patrimoniales como por los administrativos (allí también se guarda los generados en notarías y Bienes Raíces), pues con ellos se resguarda los derechos de los ciudadanos. Por eso miles de personas visitan año a año el AN, y también lo hacen estudiantes universitarios de historia e investigadores extranjeros, ya que contiene una documentación muy rica a nivel latinoamericano.

Los otros que más concurren al Archivo Nacional son, por cierto, los escolares que aprovechan con sus profesores las visitas guiadas, que pueden ser acordadas vía página web www.archivonacional.cl, a través del link que allí hay para eso. Van desde alumnos de 5° de educación Básica a 4° Medio.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 18 de diciembre.