El teatro es una de las artes escénicas reconocidas a lo largo de la historia cultural de la humanidad. No es solo representación de historias y contemplación, sino también entrega emoción en los relatos donde se conjugan actores, música, escenografía, luces y vestuarios. En Chile, el ‘Teatro Urbano Contemporáneo’ – Teuco, llevó las puestas en escena desde salas a la calle ciudadana a través de diversas creaciones artísticas.

Citoyens 102.5 FM conversó con la Ph.D. en Investigación Teatral, Ana María Harcha Cortés, autora del libro: “La práctica de la teatralidad en Chile: a partir del trabajo de Andrés Pérez Araya”, de editorial Universitaria.

El trabajo de Andrés Pérez se constituyó como un instrumento para intervenir el nuevo contexto político de la transición democrática, practicar y visibilizar ciertas identidades reprimidas. Por ello, la actriz e investigadora habló de esta teatralidad que a ella como a Andrés Pérez le interesó – en tiempos diversos – en el lenguaje de los cuerpos entrenados, en la dramaturgia y en la actuación de los ciudadanos, disciplinados en una multitud de técnicas, atravesados por diversas memorias e impulsados por diferentes identidades e imaginarios.

Esta creadora teatral de la Universidad Católica presenta a partir de un trabajo de tesis, basado en la vida y legado de Pérez, un perfil de anécdotas, disciplinas ideológicas, y sus obras más importantes, entre la cuales se encuentra inevitablemente “La Negra Ester”, como aproximación a un relato sobre un procedimiento de instalación transcultural, a lo que se suma la representación de la identidad popular y la teatralidad de la memoria.

Al mismo tiempo, dicha publicación aborda la subversión del espacio cultural y social de los 80’, teatralidades subversivas que se manifiesta en un estudio de tres situaciones y un último ‘bordado de palabras’. Además, al texto narrativo se suman las fotografías de Álvaro Hoppe sobre el arte de Andrés Pérez, “donde existía un decreto ley que prohibía reunirse más de cuatro personas en la calle”, explicó.

Esta dramaturga ganadora de Fondart y Altazor, es una artista cuyo aporte lo hace a través de diferentes experiencias, además como espectadora tardía de dicho período político y desde la provincia. Su investigación sobre el teatro callejero le permitió visualizar nuestra historia reciente y ver cómo este tipo de expresión dejó huellas en el inconsciente colectivo del pueblo chileno.

El contexto de la dictadura cívico-militar y el gesto político de instalar cuerpos en la calle le pareció un compromiso cultural que se convertía poco a poco en un acto radicalmente poético. Este lenguaje de los cuerpos es aquello que la conecta con la impronta de Pérez, “eran referentes constantes que uno siempre iba a ver, pero me llamaba mucho la atención el fenómeno que pasaba con Andrés Pérez, por la instalación de los trabajos”, un espacio de consagración de la pobreza, acotó.

Sin embargo, al escuchar a quienes hablaban del legado del Teuco, una de las expresiones que más irritaba a la investigadora eran definiciones como que era “un teatro que rescataba lo más profundo de la chilenidad (…) entonces sentía que era importante pensar en estos estos cuerpos, desde algunas categorías que eran las recurrentes, como es el teatro popular”, en relación a dicha narrativa cultural que profesaban estos jóvenes creadores teatrales.

Ana María es representante de una nueva generación de dramaturgas que, a partir de esta experiencia de los 90’, se proyecta como una practicante que se autodefine: “como artista sentía que me faltaba el lenguaje y me sentía muy ignorante de la manera de hablar del arte. Me siento una aprendiz”– dijo.

En este sentido, explicó que “fue un aprendizaje que cambió mi manera de hacer el teatro (…) y esto no hubiese sido posible si no me hubiese metido en este viaje de estudiar el trabajo de Andrés Pérez”, explicó.

Ana María Harcha invita a leer su libro y re-armarlo sobre las prácticas teatrales con la gente en la calle, con los ciudadanos, con el pueblo. “El libro es importante leerlo porque es un esfuerzo muy disciplinado de dejar una reflexión”, porque el espectador “tiene un pensamiento y una opinión, y plantea preguntas”, finalizó.

Volver a escuchar la entrevista: viernes 28 de septiembre.