194 comunas de la región Metropolita están declaradas zonas de emergencia agrícola por el gobierno, pero en varias de ellas la escasez hídrica es por el mal uso de este recurso natural y no necesariamente por la sequía, según Cristián Frene, ingeniero forestal y fundador de la iniciativa “Agua que has de beber”, conversó con Citoyens 102.5 FM para dejarnos en claro varios pecados que se están cometiendo en el gran Santiago en relación al agua.

“Agua que has de beber” es impulsada por la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo, junto a la Corporación Canelo de Nos, la Fundación Senda Darwin y el Instituto de Ecología y Biodiversidad, con el apoyo de la Unión Europea AGUA y que tienen como objetivo ayudar a las comunidades en temas hídricos, favorecer la colaboración y el diálogo entre la ciudadanía y los tomadores de decisiones y así mejorar su calidad de vida.

Según las Naciones Unidas el agua es un bien público y es un derecho humano, esto nos muestra el contraste brutal que existe en nuestra ciudad, la diferencia entre estas dos áreas, de gente que tiene y no tiene agua para hacer su vida normal. “Hay una crisis brutal de dos tercios de las comunas que están en emergencia agrícola, hay una mirada a muy corto plazo sobre la emergencia agrícola, la sequía sostenida o por el cambio climático, pero esto es un problema multisectorial”, aclaró Frene.

La legislación a través del código de agua de 1981, genera una privatización del agua, separa el agua de la tierra, por ejemplo un campesino es dueño de un terreno y si pasa al lado de él un estero, ese no le pertenece, él es dueño de la tierra pero no del agua. Éste recurso pasó ha ser un bien económico. Hoy en día cualquier particular puede pedir los derechos, si nadie los ha pedido se les entrega, pero están todos los derechos entregados. En el periodo de la dictadura sólo algunos tenían la información y esto los ayudó a llegar primero y solicitar los derechos, eso generó que acapararán el 90 por ciento de los derechos de agua y están en manos de privados, generando así el despojo del agua a las comunidades que están en los alrededores de las empresas.

“El crecimiento inmobiliario genera este tipo de problemas, no es puntual, se extiende a todo Chile donde se instalan condominios hermosos con lagunas artificiales que son llenadas con napas subterráneas y dejan sin suministro a las comunidades vecinas”, comentó este magister en Recursos Hídricos, que además son los municipios quienes deben hacer entrega del servicio a los vecinos, pero lo insólito es que deben seguir pagando el agua, siendo que no tienen dicho suministro.

Uno de los casos más emblemáticos de la escasez de agua está en la comuna de Melipilla a causa de la empresa Agrosuper, quienes utilizan mucho este elemento para su producción y están dejando sin este vital elemento a los vecinos. Es por ello que la municipalidad ha tenido que hacer entrega de este recurso a las comunidades con camiones aljibes.

“Un par de cifras: la Organización Mundial de la Salud (OMS), indica que para que un ser humano pueda vivir necesita de 50 a 100 litros de agua al día, los camiones aljibes entregan una vez cada diez días y solo entrega 7 litros. Además, los municipio pagan por esta agua y nadie les asegura que este recurso sea de buena calidad ya que el agua potable dura dos días, estamos por debajo del mínimo de la cantidad que necesita para vivir”, aclaró Frene.

Estas empresas como Agrosuper gasta por cada cerdo 40 litros de agua al día, “la gente se queda sin agua y se la toman los cerdos. Es un derecho humano fundamental consagrado como en las Naciones Unidas y Chile ratificó ese convenio y el gobierno no hace nada para entregarles agua a todo la comunidad”, criticó el ingeniero forestal.

El agua es un bien escaso por el uso y abuso por las grandes empresas, el elemento está en un ciclo constante y si generamos plantaciones de árboles – que no sean pinos y eucaliptos- está será la mejor forma de crear una reserva de este gran recurso acuoso. Pero, para ello también hay que primero educarse y tener un uso responsable de él.

Según Frene “si reducimos nuestros gasto de agua en el hogar, eso no se compara con lo que gasta la minería o la agro-exportación. Un 6 o 7 por ciento va al consumo humano, al agua potable, el resto del volumen cúbico a las empresas. Los ciudadanos debemos impulsar cambios en el código de agua y la constitución en el artículo Nº 19, hay que hacerlo a través de los parlamentarios”. En el sitio web “Agua que has de beber” de la organización están impulsando una campaña para hacer propuestas de cambio, como por ejemplo equilibrar el discurso, hay que cambiar el código de agua por un nuevo modelo que parta de la premisa que el agua es para el consumo humano, después para el agro y la producción.

Los ciudadanos a través de las APR (Agua Potable Rural) se agrupan y luchan por el agua y son ellos quienes están en pie de guerra por no perder y en otros casos recuperar el suministro en sus comunidades. El problema es que no hay una política por parte del Estado que co-eduque para tomar conciencia del uso del agua. “No formamos gente con sistema de pertenencia, una sociedad individualista y la propiedad privada es lo fundamental”, según concluyó Cristián Frene.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 21 de agosto.