En febrero de 2007 se da inicio oficial al Transantiago, el sistema de transporte urbano que llegó para cambiar la cara de los ciudadanos y ciudadanas en la capital. La irrupción de los buses orugas provocó un impacto en los santiaguinos difícil de olvidar. Es por ello que en Citoyens 102.5 FM, conversamos con el periodista y escritor de “TranSantiago: La Capital Indignada”, Claudio Garrido, para conocer su investigación sobre el fallido sistema de transporte capitalino.

Garrido se denomina “aficionado” al transporte urbano y al preguntarle cómo define esto, dijo: ”yo lo remito a los buscologos, que son los que estudian al transporte, a la comunidad que trabaja en él, (poseen) conocimiento técnico de los buses, cómo la gente se mueve en la ciudad y se establecen relaciones entre los ciudadanos y el transporte. El libro muestra como el TranSantiago violentó la ciudad con los ciudadanos”.

Con una mirada crítica y tras un año de investigación, el periodista comentó que es un tema que lo apasiona y cómo se cumplirán 10 años de la aplicación del sistema, “vale la pena establecer las ideas y cosas que fallaron y afectaron en positivo y negativo a la ciudad. Hubo una serie de errores voluntarios e involuntarios”, señaló Garrido.

El libro cuenta el origen del sistema, el que nació en Curitiba (Brasil), pero finalmente se aplicó el modelo utilizado en Bogotá (Colombia), llamado Transmilenio. La diferencia está en que aún se siguen haciendo intervenciones de diseño en el modelo de transporte cafetero, éste no se aplicó de forma inmediata, sino ha sido un proceso de forma paulatina, aclara Garrido.

Uno de los capítulos está dedicado a 2 personajes claves de la llegada del TranSantiago a nuestro país: Germán Correa y René Cortázar, el primero proporcionó mucha información para el libro y junto a tres personeros del área le dieron vida a este proyecto. El objetivo fue reordenar y descentralizar el transporte público. Germán Correa tuvo la misión de impulsarlo, luego de su experiencia y su capital político del momento, (impulsó la licitación de buses amarillos y sostuvo arduas negociaciones con sus dirigentes). Sin embargo, en el paro de los “micreros” el 2002, fueron detenidos dirigentes y empresarios por el bloqueo a calles, y se les aplicó la Ley de Seguridad Interior del Estado.

Otra sección relata acerca del traspaso del servicio a los privados, la que obedecía a una política gubernamental relacionada con llevar a concesiones todo. Además, cuenta que los contratos iniciales de las empresas operadoras eran muy permisivos, los empresarios se enriquecieron y los costos del sistema los traspasaron a las tarifas para financiar las concesiones. El Estado seguirá aportando al sistema, no para su mejoramiento, sino para que las tarifas no suban.

El autor del libro, plantea que la ciudadanía ha tenido una actitud reactiva, muchas veces fueron protagonistas de las noticias al generar manifestaciones en las calles, fueron muy espontáneas al manifestar la rabia pero sin organización alguna, “no son acciones concertadas, las evasiones están dentro de las cosas reactivas. La gente no paga por algo que no le da el servicio correctamente”, explica Garrido.

La evasión es un problema que se ha hecho latente con el nuevo sistema, antes la gente pagaba su pasaje, el conductor era una autoridad arriba del bus, en cambio ahora se logró proteger a los conductores del manejo de dinero efectivo, pero, también, son la cara visible de la molestia ciudadana frente a un sistema que para muchos, no funciona.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 22 de julio.