Cecilia Paredes: la ‘Mariscadora de Machas’ de Cucao que sublima su oficio de mar


Las ‘macheras’ son recolectoras marinas que se especializan en la cosecha de machas. Pertenecen a la pesca artesanal en función del cultivo y captura de especies. La técnica es ancestral y rudimentaria, por eso la clave de una buena machera es la experiencia. También, la valentía para enfrentarse a las gélidas aguas del Pacífico. Conexión Patrimonial de Radio U. Chile contactó a Cecilia Paredes, que ejerce el oficio patrimonial de “Mariscadora de Machas”, en Cucao, Isla de Chiloé.

A pesar que Cecilia no heredó de sus ancestros directos este oficio, si lo recogió de su esposo, quien – a su vez – obtuvo la experiencia de sus abuelos. En pleno invierno, en Cucao, algunas ‘macheras’ se ponen el traje de buzo, sin plomo, y “hay mujeres que mariscan con ropa, con la chaqueta de agua, pantalones con calzas y calcetines”, en las orillas de las playas, con marea de 3 a 4 horas, inclusive de noche, dijo la mariscadora chilota.

Las machas son un molusco que se encuentra desde Perú hasta Chiloé. En el Chile precolombino había una gran tradición de captura de machas por parte de los changos. Los arqueólogos hablan de la ‘fase machas’, 10,600 hasta 8,000 años antes del presente. Los antepasados de la isla mariscaban estos moluscos para el sustento familiar y las fiestas, donde preparaban los apetitosos y tradicionales ‘curantos al hoyo’.

Hasta que llegaron los compradores de las grandes ciudades y de allí se inició la comercialización de la macha. “Ahora, ya hay métodos de trabajarlos en playa”, con fiscalizadores de los cuatro sindicatos existentes con el fin de cuidar las áreas de manejo, agregó Cecilia.

La macha que supera los 6 centímetros o adulta, es la única que se puede comercializar y que es el tamaño autorizado por Sernapesca. Cada sindicato extrae la cantidad pactada con los compradores, según un pedido previo, “se cuentan por sindicato y dividen los kilos” exactos, aclaró. En este sentido, Cecilia Paredes hizo un llamado a los turistas para que no extraigan las ‘machas semillas’ ya que producen un tremendo daño a los sindicatos.

Los mariscadores trabajan bajo el alero de cuatro organizaciones sindicales y que alcanzan a alrededor de 460 personas, con una importante participación de 200 mujeres asociadas. En la temporada estival, el Servicio de Salud regional y los sindicatos otorgan permisos provisorios para comercializar una cantidad específica, “con el muestreo incluido, cosa que el turista se sienta protegido y aliviado, al comer el producto”, señaló.

En materia gastronómica, recomienda Cecilia, uno de los platos típicos lo constituye las apetecibles ‘machas a la parmesana’, pero también se encuentran en los restaurantes de las caletas sureñas las empanadas de machas; el ‘pulmay’ o curanto en olla (sazonado al ajillo), mariscos a la parrilla, machas a la marinera o al pil-pil, ceviche de machas, entre otras exquisiteces gourmet.

“Les saco el sombrero a todas mujeres, a todos los hombres, porque no es fácil meterse al agua y soportar el traje, el traje te abriga, pero ya cuando se esconde el Sol, acá en Chiloé es muy húmedo. Se viene el frío, acá se ha trabajado con temporal, con granizos, con tormentas eléctricas, con lluvia”, comentó.

La macha está protegida por los cuatro sindicatos de Cucao, a través de los bancos de mariscos, y aquello también se enseña a las familias y a las nuevas generaciones con el fin de no agotar este preciado recurso marino, explicó esta joven mariscadora.

La invitación de Cecilia Pastene, es a recorrer Chiloé y atreverse a visitar más allá de los que muestran los mapas de turismo tradicional. Zonas tales como Huentemó, Muelle de las Almas, Colecole, Chanquín, entre otros parajes patrimoniales de la mística isla, tan llena de riquezas ancestrales.

Volver a escuchar la entrevista: viernes 5 de octubre.

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