Citoyens 102.5 FM, quiso conversar con el PhD. en Sociología, Marco Ceballos y académico de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, sobre una investigación financiada por Fondecyt, que revisa el rol del Estado chileno en los últimos 50 años y que lo ubica entre modelos de solidaridad y asistencialidad.

“Como país estamos estructurados en torno a ciertos paradigmas y ciertas maneras de hacer la cosas y entre eso, cuál es el rol que el Estado cumple o ha venido cumpliendo en las últimas décadas en términos de bienestar social o de acceso al bienestar social, efectivamente, durante la dictadura nosotros cambiamos radicalmente de paradigmas de acción pública y eso significa que un viejo sistema de seguridad social institucional (…) que prevaleció hasta fines de los años 70, cambió por un modelo que privilegia la externalización del Estado respecto de la provisión de bienes sociales, de cómo las personas acceden al bienestar, por supuesto me estoy refiriendo al ámbito de la salud, de la educación, de la previsión social”, dijo Ceballos al introducir el tema.

Según el Dr. en sociología, también cambiaron las lógicas que los propios ciudadanos han incorporado a su vida social, donde el tránsito se ubica entre la solidaridad y el individualismo, un ejemplo es la capitalización en cuentas personales en lugar de cuentas de reparto solidario, señaló el académico universitario.

Otro fenómeno que observa esta investigación de Ceballos es la desigualdad económica que fija el acceso al bienestar social, un modelo dual hiperfocalizado permite a ciertas personas comprar en el mercado con precios elevados y a veces con servicios mejorados, en comparación con aquellos ciudadanos que sólo pueden acudir a servicios públicos carentes de inversión y de baja calidad en la atención. “La inversión social en Chile está muy débil”, agregó Ceballos.

Sin embargo, nuestro invitado advierte que no hay que idealizar el viejo modelo ya que en las últimas décadas el Estado mejoró el acceso a la escolarización y a la salud, más allá de su calidad. Hoy estamos frente a una estructura híbrida que mezcla ingenierías sociales y económicas muy contradictorias, y que ha perdido el rumbo en ciertos valores de solidaridad social institucional, a partir de una mercantilización de relaciones sociales, expresó Marco Ceballos.

El estudio da cuenta que hay diferencias patéticas en el acceso de oportunidades al bienestar social a partir de una clasificación de género, clases sociales, etnias y nacionalidad, y que los sistemas y estructuras sociales han definido en el mercado laboral para regular la habilitación de unos ciudadanos por sobre otros, a través de regímenes de inestabilidad social, dijo el PhD. en sociología.

Los “sistemas de compromiso” institucional en América latina y Chile han creado un clientelismo perverso por medio de bonos o compensaciones sociales a cambio de apoyos políticos, creando con ello poblaciones cautivas y precarias, anulando un apoyo estatal más riguroso a las economías domésticas. Las compensaciones subsidiarias o entrega de bonos emergentes – esconden por otro lado – una distribución solidaria entre grupos de mejores ingresos con aquellos que no pueden acceder a un mejor bienestar o un estatus digno de vida, recalca Ceballos.

El gasto social en Chile aparece más restrictivo en relación a sus vecinos de la región, si se compara con Argentina, Brasil, México, o países de igual desarrollo como Perú, aunque nuestro país tiene índices de pobreza muy baja a partir de la década de los 90, dijo en la entrevista.

El impacto del gasto público en Chile – al igual que cierta claridad en políticas públicas sociales – no posee un sistema de evaluación muy riguroso y tiende a medir sólo el grado de satisfacción en la población objetivo, es decir, los ciudadanos no tienen mayores expectativas para salir del proceso subsidiario y esperan instintivamente la asistencialidad estatal, concluye Marco Ceballos.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 20 de mayo.