Nelson Aguirre relata su oficio patrimonial como boletero en el ascensor ‘El Peral’ de Valparaíso


Una de las postales más reconocidas de Valparaíso es la de los ascensores (conocidos en otras localidades como funiculares), los que surgieron como necesidad de transporte en una ciudad que tenía muy poco espacio plano y cerros escarpados. ‘Conexión Patrimonial: Sonidos de la Geografía Humana’, de Radio Universidad de Chile, 102.5 FM, conversó con Nelson Aguirre, sobre el oficio patrimonial de boletero en el ascensor ‘El Peral’ (1902), de la ciudad puerto.

En la actualidad, los viejos ascensores han sido remodelados, recuperados y están integrados a la tarjeta del Metro de Valparaíso, Merval, el símil porteño de la tarjeta BIP. Entre todos los ascensores se destaca El Peral, en el Cerro Alegre, el cual es monitoreado por el porteño Nelson Aguirre, quien desde hace años corta boletos en el lugar y ha sido testigo de la fascinación de cientos y miles de turistas durante décadas. “La gente se emociona, se enamora de los ascensores, le gusta, y vienen a Valparaíso” – dijo Aguirre.

Sin embargo, de los 30 ascensores que llegó a tener la ciudad, queda la mitad en pie, y 8 en funcionamiento normal. Muchos de estos han sido recuperados por el Estado a través del Ministerio de Bienes Nacionales y entregados a la municipalidad, entre los cuales está el Reina Victoria, Polanco, El Peral y San Agustín. Al respecto dijo que paulatinamente los coches fueron comprados a particulares y hoy son todos públicos. Entre los que están ad portas de ser reparados para la entrega ciudadana está el Cordillera, Espíritu Santo y Concepción.

En los inicios del siglo XIX uno de los primeros en inaugurase con un sistema de maquinaria a vapor, como el Concepción, San Agustín y el mismo El Peral. Actualmente los ascensores y funiculares que están en funcionamiento normal son: Artillería, San Agustín, Reina Victoria, Barón, El Peral y el Polanco, relató Aguirre.

Desde la declaración de UNESCO en el año 2003, Valparaíso aún no ha logrado rescatar plenamente su patrimonio, pese a que sigue siendo una ciudad visitada por miles de personas en todo el mundo debido a sus características únicas. Y dentro de esos elementos por la que es reconocida, ciertamente los ascensores están en la lista patrimonial.

Los ascensores desaparecidos, en orden fundacional, son Bellavista (1897), Panteón (1901), Esmeralda (1905), Arrayán (1905), La Cruz (1908), Santo Domingo (1910), Placeres (1913), Ramaditas (1914), Merced (1914), Las Cañas (1925) y Perdices (1932). Sobre el ascensor El Arrayán, Aguirre acotó que “tenía 25 años cuando desapareció, ese es el que estaba allí en calle Serrano frente a de la distribuidora, la Cervecerías Unidas (…) también el que estaba en la subida San Luis, el que iba a (Cerro Los) Placeres”.

Hoy por hoy, algunos de estos transportes populares porteños funcionan con la tarjeta BIP-Merval, aunque el valor del pasaje es tan barato, 100 pesos, que los pasajeros. “Muchos consideran que es una molestia ir a cargar y para estar pagando 100 pesos, prefieren meterse la mano al bolsillo y sacan una moneda” – agregó.

Técnicamente, sólo el ‘Polanco’ es considerado como ascensor, al tener un tramo vertical. El resto corresponde a la denominación funicular, que son carros que se mueven por rieles, aclaró Don Nelson. Estas máquinas son arrastradas por 2 cables de acero que enrollan por un lado y desenrollan por el otro, con movimiento unísono entre ambos tirantes, para 87 metros de ascenso, en el caso de El Peral, demorándose un minuto entre ambos puntos, aproximadamente, con capacidad para 10 pasajeros, sin mayor límite de peso humano.

El funcionamiento de estos ascensores y funiculares en la actualidad ha considerado una serie de modernizaciones técnicas, entre las cuales se destacan los sensores de puertas y acercamiento, citófonos, frenada suave, buena iluminación interior, y funcionan de 07.00 a 23.00 horas.

Ascensor El Peral: tomar en el plano de la ciudad, frente a los Tribunales de Justicia, para llegar al Cerro Alegre (Paseo Yugoeslavo, Museo de Bellas Artes y Café Colombina).

Volver a escuchar la entrevista: viernes 22 de junio.

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