Mario Hamuy: el nuevo ministerio de ciencias debiera tener una hoja de ruta ciudadana

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Chile es un verdadero laboratorio natural que despliega hitos como los observatorios, ubicados en el Desierto de Atacama, el asentamiento humano más antiguo del continente americano en Monte Verde, la investigación sobre la Antártica que empieza a develar secretos asombrosos, y las aguas más prístinas del planeta en las australes Islas Navarino. Sin embargo, la sola extracción y exportación de recursos naturales no nos asegura un desarrollo sostenible. Por ello, Citoyens 102.5 FM, invitó al asesor científico presidencial, Doctor Mario Hamuy , astrónomo y Premio Nacional de Ciencias Exactas 2015, para conversar sobre la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Según la ‘Encuesta de Percepción Social de CyT de CONICYT–2015(*), el 51,3% de los consultados aseguró que su educación científica y técnica fue baja o muy baja. Un 84,9% de la población cree que el desarrollo científico y tecnológico traerá muchos o bastantes beneficios, y al mismo tiempo, un 70,8% percibe que puede conllevar muchos o bastantes riesgos. Tal vez, a ello se deba una emergente popularidad de milagros, espíritus fantasmales y naves no identificadas, transformadas en pseudociencias mediáticas.

La futura cartera de gobierno debiera revertir esta percepción errática que posee gran parte de la población, ya que el nuevo diseño institucional contiene dentro de sus unidades funcionales, el ampliar exponencialmente el actual trabajo que realiza el Programa Explora con parte de la comunidad y que está centrado en la valoración, difusión y generación de una cultura científica y ciudadana, explicó el Doctor Hamuy.

El asesor presidencial declaró que en la medida en que acerquemos la investigación científica a la ciudadanía y lleguemos a las escuelas, vamos a estar fomentando una sociedad más crítica, más pensante y más alerta a las posverdades.

El periplo para llegar a la elaboración del proyecto de ley no ha sido un camino solitario y encerrado entre cuatro paredes. Desde que la Presidenta Bachelet le encargara la misión de aunar diversos criterios y encabezar este hito histórico, sólo en el 2017, Mario Hamuy se ha reunido con 17 universidades desde Antofagasta hasta Puerto Montt, además de sociedades científicas, organizaciones vinculadas al Arte y Humanidades, fundaciones, invitados al ‘Congreso para el Futuro’ del Senado y los propios trabajadores de CONICYT.

Esta institucionalidad científica estará por un ministro o ministra de ciencias y coordinada con representantes de las carteras de Educación, Hacienda y Economía, además de la Agencia de Investigación y Desarrollo, en reemplazo de CONICYT, y un Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo. Este equipo ministerial tendrá la responsabilidad de fijar prioridades y focos que resuelva diversos problemas sociales. Para ello deberá fortalecer y ampliar las capacidades de investigación, de desarrollo e innovación tecnológica, por una parte, y apoyar la creación de un capital humano avanzado, tanto a nivel nacional como en regiones.

Para llevar a cabo esta tarea país, junto con el aumento del PIB dedicado a la investigación y desarrollo de la CTI, el doctor Hamuy dijo que algunos de los desafíos del nuevo ministerio será la fijación de políticas y criterios para focalizar las necesidades de desarrollo científico, estimular a las empresas para que – junto a las universidades – se comprometan mucho más en la innovación: “hoy día sólo un tercio del aporte del país a la investigación y desarrollo viene del sector productivo”, aclaró.

Finalmente, el asesor presidencial confesó que le gustaría ver en los programas presidenciales algunas referencias acerca de la nueva institucionalidad, el desarrollo del conocimiento y la importancia que implica para el país la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación: “yo quisiera escuchar más a los candidatos a la presidencia que adopten este tema”, dijo.

Mario Hamuy trabajó en los observatorios de Cerro Tololo y Cerro Calán, colaborando en la investigación de la luminosidad estándar de las supernovas. Con ello logró obtener medidas precisas de la constante de Hubble y el parámetro de desaceleración, lo que demostraría la existencia de la “energía oscura”. Dichas observaciones, junto a astrónomos chilenos y extranjeros, sirvieron de base a las teorías de Brian Schmidt y Adrian Riess, quienes recibieron por ello, el Premio Nobel de Física el año 2011.

(*) CONICYT: Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica de Chile.

Volver a escuchar nuevamente la entrevista: Viernes 8 de septiembre.

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