Lucy Briceño: un ‘Tesoro Humano Vivo’ que representa la esencia de la cueca porteña


La multifacética artista posee una voz hermosa, grave, pastosa y con un vibrato o “gorgoreo” que muchos se quisieran, y en su repertorio se encuentran cuecas, boleros, valses peruanos, tonadas y en general todos los géneros que formaron parte del cancionero porteño del siglo veinte. “Conexión Patrimonial”, de Radio UChile, conversó con Lucy Briceño, un icono del movimiento cuequero de Valparaíso y del país.

Desde Arica, mediante contacto telefónico, en pleno campeonato nacional de Cueca, esta cantante popular – que en la década de los años 60 ganara un torneo similar en Viña del Mar- y que hasta el día de hoy desarrolla su oficio como modista debido a la dificultad de sostener su vida solo con la música; habló de la bohemia porteña, de su inserción en el espacio cuequero y de su relación estrecha con las nuevas generaciones de músicos del ‘puerto principal’.

Recuerdó sus inicios en el canto: “Me empecé a juntar con los huasos, los que cantaban y ahí empecé a tararear”, hasta que el año 70” dejó el baile y se dedicó en plenitud a esta pasión musical que todavía la mantiene vigente, aunque al principio interpretó rancheras mexicanas y boleros.

“El Rancho Criollo”, de Viña del Mar, fue el primer local que la conoció cantando sus cuecas y donde solo se interpretaba el baile nacional al alero de variados conjuntos folclóricos. Autodidacta y respetuosa de sus primeros maestros, Lucy fue ganándose un lugar privilegiado entre cientos de machos cuequeros que forjaron la bohemia porteña de la década de los 70. “Fui aprendiendo durante la marcha” – expresó la ‘Dama de la Cueca’.

Unos de los lugares más emblemáticos de la cultura porteña es la ‘Isla de la Fantasía’, enclavada en el Cerro San Juan de Dios, que abre sus puertas cada domingo para disfrutar de la música chilena, el baile y la gastronomía casera. En este espacio artístico, hace 50 años, Lucy Briceño, junto a un medio centenar de músicos, ocuparon el patio del inmueble del ‘Tío Beno y la Tía Nanita’, para apasionarse con la cueca.

Pero, su conexión artística no solo está ligada a una generación patrimonial de cultores de la cueca porteña, también y generosamente, se reúne cada cierto tiempo con jóvenes que desean aprender de los ‘viejos maestros’, los que iniciaron hace más de 70 años un camino propio que nada debe envidiarle a la ‘cueca oficial’ de huasos y aperos latifundistas.

Las diferencias entre la cueca tradicional y la cueca porteña o urbana, explicó la cantante popular, depende de quien la cante o la baile, “pero la cueca es una sola”, aunque esta última “es un poquitito más alegre, más gritada, un poquito más rápida”. A lo anterior, se agrega una cuota importante de sensualidad que posee la ‘cueca chora’, agregó.

Lucy Briceño ha grabado varios discos de antología: “Cuecas porteñas” (2001), “A cueca limpia” (2006) y “Memoria porteña” (2009). Pero, su vida y relación con la cueca porteña están en “La historia de Lucy Briceño” (2017) de Rodrigo Oteiza (Filósofo y Magister en Historia) y Andrea Martínez (Antropóloga y folclorista).

Junto a lo anterior, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el año 2017, la declaró ‘Tesoro Humano Vivo’. Frente a los homenajes, Lucy argumentó: “me siento bien, porque ellos lo han hecho todo. Yo no soy de las personas que me gusta hacerme notar, soy una persona tranquila, no soy ‘florerito’ como algunos”.

Lucy Briceño y Cesar Olivares. Cueca “El Caracol”.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 8 de junio.

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