Artesano Carlos Aguila: el maestro de la cestería chilota que lucha para que no muera su patrimonio


El mismo recolecta la quilineja en el monte para luego trabajar el canasto de prensa que se usa para exprimir la chicha. Este artesano no quiere que se pierda este oficio cestero que es tan antiguo como la cerámica y el trabajo en piedra. Citoyens 102.5 FM, a través de su microespacio ‘Conexión Patrimonial’, conversó con Carlos Aguila, maestro de cestería chilota, un oficio popular que se está extinguiendo con la modernidad social.

 “Yo aprendí por necesidad, yo había visto los trabajos hechos”, relató sobre sobre sus primeros pasos en este oficio patrimonial de la cestería. Mientras pensaba en qué hacer para subsistir tomó unas varillas y empezó a practicar con tanto éxito que los primeros tres años le permitió vivir de este trabajo basado en el trenzado del ‘boqui’, una especie de planta trepadora que crece en los bosques sureños.

Carlos Aguila proviene de la localidad de Alceldeo de Llau Llao, en la comuna de Castro, Chiloé. Ha dedicado su vida creando hermosos canastos para diversos usos de la tradición chilota, utilizando fibras locales que él se encarga de recolectar y cuidar para su conservar su permanencia. Un hombre empeñado en difundir el valor de su trabajo como parte del patrimonio cultural de la Isla.

El tipo de trenzado de cestería alcanza hasta los 24 metros de largo – explicó – se lavan primero las hebras para luego limpiarlas cuchillo en mano, un trabajo paciente y metódico que da sus frutos luego de 3 días en diversos tipos de canastos y canastillos. Los objetos son variados, tanto en su uso ornamental como aquellos que se hacen con fines utilitarios, y que sirven para recolectar papas, mariscar y producir la chicha de manzana.

La ‘quilineja’ tiene más de 300 años de uso artesanal, según Carlos Aguila, y sus tallos son flexuosos y fuertes como el alambre, tienen aplicaciones artesanales en escobas, escobillones, sogas para embarcaciones, canastos para exprimir el bagazo de la manzana, cestas, entre otros objetos cotidianos de la isla.

“Los artesanos ya terminamos, yo no sé cuánto tiempo más voy a estar trabajando, y ese canasto ya no se va a ver, porque la juventud de hoy día no quiere saber nada”, agregó. No es un trabajo rentable para las nuevas generaciones y no existe interés de parte de ellos por aprender este oficio patrimonial, expresó nuestro invitado.

En Chile, este tipo de cestería está radicada en cinco zonas de muy diversa culturalidad. En la región de Coquimbo, por el norte, luego hasta llegar al Biobío, La Araucanía, la Patagonía y en la misma Isla de Chiloé. En lo que respecta a las especies ornamentales trabajadas especialmente para el turismo, han surgido piezas relacionadas con los mitos y leyendas del ‘Trauko’ y ‘El Caleuche’, aunque el artesano Aguila no le interesa trabajar en estos elementos de decoración.

A estas creaciones artesanales Don Carlos no le aplica pigmentación de colores, ya que la tradición le ha enseñado que deben utilizarse siempre en su naturalidad cromática, que va del amarillo al rojizo con los años de exposición a la luz solar.

La humedad propia de la Isla de Chiloé produce que el material de hebras y varillas siempre se mantengan flexibles para su trenzado, explicó el maestro cestero. Los canastos recolectores son hechos con el material de boqui colorado, blanco y ‘pil pil’.

El creador de canastos con fibras vegetales, como el boqui y quilineja, obtuvo el premio ‘Lorenzo Berg’, de la Universidad Católica el año 2015. Pero no se contenta con aquello. Carlos Aguila ha denunciado a las autoridades locales sobre el peligro de las concesiones de aguas, tal como ocurre con el Río Gamboa, “las aguas están concesionadas, ya son de particulares, a espaldas de toda la gente, lo han hecho secretamente”, junto a la instalación de torres eólicas, acotó.

Otra denuncia tiene relación con los creadores de proyectos culturales que mediante estudios sociales y antropológicos en la zona recaudan fondos estatales para luego de adjudicárselos sin compartirlo con los verdaderos herederos del patrimonio natural de Chiloé. “Yo qué proyecto puedo hacer, tengo quinto años básico y no puedo hacer un proyecto, entonces uno no saca nada, la plata que el Estado pone a las regiones, todo lo están sacando ellos”, y no solo en la zona, señaló este artesano patrimonial.

Vuelve a escuchar la entrevista: viernes 18 de mayo.

 

 

 

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